Iniciamos 2018 con un poema de Edgardo Machado Ortega, nuestro colaborador, sobre la recolección de la piangua, típico del Pacífico colombiano

 

Del manglar saco todo,

mi comida y la madera,

ayudo a sostener la tierra

y construyo mi canoa.

Aquí consigo la madera para mi techo,

este es el pulmón natural,

criadero de la jaiba y del cangrejo.

No me importa si me pica el jején,

yo me embarro y me caigo

y me vuelvo a levantar,

pero salgo con mi ostra.

Mi mamá es la mejor cocinera

del mundo: pone la olla y el agua a hervir,

la piangua se abre dentro de ella,

se coge la concha

y se le saca la carne…

Orégano, cimarrón, ajo, tomillo,

albahaca y listas las empanadas

de piangua.

Atolla’o y ceviche con espaguetis,

rayas el coco y fritas patacón…

Y a deleitarte con la comida del litoral.

En el bosque, en el manglar

están nuestros recuerdos,

la historia de mi vieja familia

de nuestros hermanos mayores.

Salir al manglar es ir a divertirme,

también encuentro en el camino

la piña dulce, bien dulce al paladar…

La piangua está en el barro amarillo,

ese lugar debe ser un santuario

para la paz en nuestro país.

Aquí pianguamos todos, ese es nuestro

rebusque y nos relajamos con el sonido

del mar…

Nos deleitamos también

con los colores del paisaje,

la lancha deja nuestra huella que

somos un pueblo Pacífico.

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