Seth J. C. comparte con la comunidad de Tejiendo Versos su más reciente poema. Disfruten. 

 

La noche oscura, la luna llena,

Las calles silenciosas, y los cuervos a lo lejos,

Cantan, y graznan, y se burlan de las penas,

De las pesadillas que aquejan a los muertos,

El silencio aquí reinaba,

Donde  la oscuridad establecía su dominio,

Mas, el hombre que por aquí caminaba,

Nada sabía de su  próximo destino,

Un borracho de clase, y camisa y corbata,

Amante fiel y buen esposo,

Como una cuba, de borracho, deambulaba,

Por nuestro tétrico camino silencioso

¡Ah!, pero este individuo, de alta clase social…

…acabó sin quererlo, en el camposanto de aquel lugar,

Dando trompicones y risotadas  como un mar

De vulgar y degenerada hipocresía,

Y se sentó sobre la lápida de un desconocido,

Ya borrada por el tiempo, y rota y resquebrajada,

Y bebe de un trago la mitad de su whiskey barato,

Y refunfuña, y maldice… y se ríe, y  vomita alcohol e injurias,

Y la noche transcurre con su silencio roto,

Y los cuervos ignorados,

Ignorados su cantos de muertos y pesadilla,

Y la noche transcurre y la oscuridad aumenta,

y el borracho hipócrita, ya duerme la siesta…

…pero una mano, inmunda y esquelética,

Despojada de la carne y de buen aroma,

Se posa en su hombro denudo, pues la camisa solo es un recuerdo

El alcohólico continua  la siesta, pero  la cruel garra le oprime  el hombro…

Y el borracho maldice a la madre y al supremo,

Y se da la vuelta, y el extraño sonríe, con rostro desfigurado,

Y cuencas vacías y cuerpo descompuesto,

Hace una seña en su descarnada mandíbula,

Como de quien pide silencio,

Y la voz cascada, como aullido ultraterreno,

Le dice al borracho, casi muerto de miedo:

-calla amigo, que debo dormir,

No me dejas escuchar el arrullo de los cuervos,

Y has manchado con tu vomito mi humilde morada terrena,

Vete por la luz, que en las sombras estaré yo…

Y el muerto se ocupa en volver a su agujero,

Y se duerme, y vuelven a graznar los cuervos…

Y el otro huye despavorido, y se cae, pero no de borrachera,

Se ha tropezado con un perro enorme y de color como la noche,

Y la piel palidece, y el can ladra y gruñe,

Y a la luz de la luna, la amarga dentellada, y los gritos nadie los oye,

Ni los sanguinolentos gorgoteos,

Y alguien a lo lejos se ríe, con voz cascada, de aullido ultraterreno,

Y el borracho se embriaga de su propia sangre,

Y solo escucha ya, a los cuervos,

Que cantan,  y graznan y se burlan de las penas,

Y de las pesadillas que aquejaran al  próximo muerto…

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