Edgardo Machado nos presenta una nueva reflexión poética sobre las víctimas del conflicto colombiano en ‘Unión y vitalidad’. Un texto acompañado por una pintura en lienzo realizada con materiales reciclados. 

 

Saturno, Planeta anillado

en el amor por la vida

como una unión matrimonial,

se observa quieto en una noche

como un grano luminoso sin parpadeo,

tu banda roja me recuerda

el color de la sangre

de esos muchachos del Salado

en Montes de María y de San Alfonso, Huila,

en la “guerra de los sesenta años”

círculo vicioso de la posmoderna patria boba.

“Denme un fusil y nos defendemos”

dijo ese muchacho el día de la masacre.

“Yo soy de los pocos que sobrevivió,”

añadió:

La niña de Gloria

murió de sed huyendo en el monte,

murió abrazada por la vecina

que también huía…

“Abráceme como me abrazaba mi mamá”

… dijo antes de morir.

También murió Luchito

muy amigo de los muchachos de la vereda,

era de tez trigueña, como de 27 años.

Levantaba hembritas porque

era como el galán  del pueblo.

además también era el presidente

de la Junta de Acción Comunal.

Aquí era como un profesor,

le dispararon una ráfaga

ese día de la matanza.

A la mamá de Lucho la ahorcaron

con unas cuerdas de cabuya,

-ella cuidaba niños-

después de eso mataron a un señor que

era como enfermo mental,

no estaba en su cabales,

y se alimentaba de carne de iguana,

casi no hablaba y lo mataron

delante de nosotros ese día.

Daba pavor estar aquí.

La hediondez por la cantidad

de víctimas era insoportable.

Pasaron los días

y así se quedaron las cosas”.

Hoy ha de brillar un nuevo amanecer

no importa la distancia de los días.

 

edgardo

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