“Esta propuesta surge después de una gran búsqueda visual frente al sentimiento que me produce estar a la intemperie del tiempo. En medio de esta búsqueda tuve un  acercamiento a mi abuelo, quien está pereciendo. Junto a él, sentí un extraño alejamiento producido por su imagen. Me conmovieron la fragilidad de sus movimientos y su apariencia, por lo que decidí enfrentar esta sensación de alejamiento al registrar esos detalles que anunciaban su muerte: apenas un par de cabellos esbozados sobre su cabeza, unas grandes y cansadas manos ligeramente forradas con un velo de piel y un delgado cuello que contaba en una sola imagen todas las palabras que pronuncio. En ese momento estaba a medio camino, ya que no bastaba con juntar esta serie de detalles para conformar un retrato, como lo hace David Hockney. Las imágenes necesitaban un espacio distinto al papel y la impresión, pedían por sí mismas estar lejos de lo legible para poder revelarse solo al espectador atento. En esta búsqueda por darle un nuevo espacio y una materialidad distinta, extraje las ventanas de la casa de mi abuelo que estaban tan viejas como él y resolví transferir detalle por detalle hasta poder conformar su retrato. El resultado final fue una imagen que parece perteneciente al objeto, un retrato que simula siempre haber estado allí y que, además, parece estar fabricado por el polvo y los años”, Saulo Moreno Ospina.

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